Veraneo

Salíamos muy cargados,
el SEAT con las maletas,
y mi padre, de paciencia,
para aguantar pataletas,
caminito de Valencia.

Eran tiempos de veraneo,
treinta días con sus noches.
Jornadas de dulce asueto
e ilusiones sin derroches.
Un helado era una fiesta
y el cine, en technicolor,
con las estrellas arriba,
le daba magia a la vida,
y sabía hasta mejor…

A Mercedes

Las palabras enmudecen 
para demostrar su duelo,
porque saben que carecen
del respetuoso velo.
Se fue el ángel que pintaba,
de elegancia nuestras vidas.
Su existencia recitaba, 
las más bellas poesías.
Mujer etérea que encarna,
plena generosidad.
Aunque nos dejó su aura,
se encendió la oscuridad.

 

Dama

A esa dama real o imaginaria, que viene dándole la espalda a su valía, quiero hoy lanzar esta plegaria, esperando me conceda la amnistía.

No sé de qué modo podría convencerla y para amarla estoy lleno de razones. Pero ahora, aunque yo no alcance a verla, solo quiero hacerla proposiciones:

Resolveré completo el crucigrama,
con el vaivén de tu montaña rusa. Hoy no puedes ponerme más excusas: ¡Enséñame el secreto de tu cama!

Valía

Me adivino reflejado en tu mirada, no sabía que pudiera valer algo, has quemado un alma destemplada y ni siquiera sé si yo lo valgo…

Para enseñarme a entender mis mecanismos me mostraste un cielo de emociones, no podría haberlo hecho yo mismo ni encuentro mejor libro de instrucciones.

Calma

Toneladas de quietud,
un viento estéril,
anhelada la virtud
del paciente y del débil.

No puede haber silencio tan sombrío y lacerante.
No puedo hacerlo mío, sin el esfuerzo de amarte.

Las letras que saltaban a diario,
no sé si volverán a brotar,
quizás es porque en mi diccionario, no existe el verbo suplicar.

Ella

Es aire, es luz, es fuego,
misteriosa daga que a mi alma sana,
vaporoso amor, sol de la mañana.
Me abraza, me ciñe, remonto y navego.
¡Qué bonito es todo en nuestro dulce juego!
Tan acostumbradas están tu alma y la mía, que podrían hacer juntas una melodía…eterna, armoniosa, vital y lasciva.
Un canto de amor que nunca termina, la llama que enciende esta pasión viva, el viento que barre mis mediocridades y nos lleva juntos a hermosos lugares.

Con ilusión

Botín de los afligidos
que ignoran las emociones,
el fin de tiempos dormidos.
¡Ahora serán mejores!

La ilusión que yo atesoro,
tantas veces saqueada,
si es tratada sin decoro,
ya no sirve para nada.

Y el hecho de que no tenga precio, lo que entrego con amor,
no otorga ningún derecho
si no aprecias su valor.

No es por ti…

(En principio y solo por un rato, hoy no pongo ripio sino relato)

Hoy le he dado plantón a la Tristeza. Había quedado con ella por compromiso ya que hacía mucho tiempo que no teníamos trato, y no será porque no lo haya intentado. A todas horas tratando de visitarme para amargarme con sus cosas, que si mira en este recuerdo lo feliz que eras, lo bien que te sentías en aquel trabajo, malos tiempos te han tocado vivir… Hasta sé que me iba a obsequiar con un primoroso álbum de mis frustraciones, todas muy bien enmarcaditas.
Yo ya me había hecho a la idea, y preparé la cita metiendo en la nevera la misma botella de cava que siempre me rechazaba por aquello de: “no sea que nos pongamos contentos…” Incluso la habitación más sombría de mi casa, su preferida, lucia más lúgubre para que se sintiera cómoda.
Sin embargo, cuando acudía resignado a mi cita, me crucé con una mujer maravillosa, de dulce y chispeante mirada, un cuerpo que alimenta mi imaginación y me incendia el alma de amor y pasión, ¡todo en ella es armonía!
Se llama Felicidad y he decidido que sea mi amante de por vida.

El Circo

Voy a poner un circo
con los enanos crecidos
con los payasos más tristes
y con presos redimidos.
Una carpa gigantesca
para todo ese talento
de odiseas quijotescas
fallidas por el desaliento.
En la arena, los leones, domando a los domadores, mientras los funambulistas, subidos en los alambres, han recitado la lista de su olvido y de su hambre.
El Show de los jugadores
que han jugado sin ventaja,
lo verán todos los traidores,
vestidos con su mortaja…

Si tuviera…

Si tuviera un lago tan sereno,
en lugar de un mar embravecido,
no todo lo habría dado por bueno
ni tampoco te hubiese conocido.

Si tuviera yo mucho dinero y calzara zapatos de esos caros,
no habría visitado al zapatero,
que remienda corazones desgarrados.

Y todas esas cosas que no tengo, las guardo donde, ni siquiera pienso,
mientras busco todo lo que quiero,
en un horizonte azul e inmenso.